Todo a medias

Este es el primer post de los que espero sean muchos referidos a canciones clásicas del swing, que particularmente se han vuelto clásicos para los bailarines de Lindy Hop. No hay una consigna clara sobre cómo abordar cada canción. El objetivo es quererla un poquito más al conocerla un poquito más. Podremos hablar de su historia, de su autor, de la música, de la letra, o simplemente divagar alrededor de ella. Para este primer capítulo elegí una canción que estuvo entre las favoritas de Frankie Manning  y también mía: Shiny Stockings.

Empezamos con lo que la mayoría «oye», que es muy diferente a «escucha», la letra. Por un lado en inglés, la versión original, y por otro la traducción que la acerque un poco más a nuestro cotidiano.

Those silk shiny stockings
That I wear when I’m with you
I wear ‘cause you told me
That you dig that crazy hue

Do we feel the romance
When we go to the dance
Oh no, you take a glance
At those shiny stockings

Then came along some chick
With great big stockings, too
When you changed your mind about me
Why, I never knew

I guess I’ll have to find
A new, a new kind
A guy who digs my shiny stockings, too

Then came along some chick
With great big stockings, too
When you changed your mind about me
Why, I never knew

I guess I’ll have to find
A new, a new kind
A guy who digs my shiny stockings, too
A new guy who digs my shiny stockings, too

Esas medias brillantes de seda
Que me pongo cuando estoy contigo
Me las pongo porque me dijiste
Que te gusta en ese matiz loco

Sentimos el romance
Cuando vamos al baile
Oh no, echa un vistazo
En esas medias brillantes

Luego vino una chica
Con medias geniales también
Cuando cambiaste de opinión acerca de mí
Por qué, nunca lo supe

Supongo que tendré que encontrar
Un nuevo, un nuevo tipo
Un tipo al que también le gusten mis medias brillante

Luego vino una chica
Con medias geniales también
Cuando cambiaste de opinión acerca de mí
Por qué, nunca lo supe

Supongo que tendré que encontrar
Un nuevo, un nuevo tipo
Un tipo al que también le gusten mis medias brillantes
Un nuevo tipo al que también le gusten mis medias brillantes

La canción fue escrita por Frank Foster, miembro de la orquesta de Count Basie por 11 años, en 1955. Y fue uno de los consagrados de la banda y del mismo Foster. Lo curioso es que no cobró las regalías por su autoría hasta el año 2010, cuando ganó el juicio respecto a sus derechos sobre la canción. Cuando le preguntaban por qué no los había reclamado antes, simplemente respondía que no sabía algo mejor que hacer con la cuestión, conociendo como las compañías disqueras se quedaban con miles de canciones, aún de músicos reconocidos. Por suerte el buen Frank pudo salirse de esa estadística al menos por este canción. Otros temas que compuso fueron (“Blues Backstage,” “Down for the Count,” “Blues in Hoss’ Flat,” “Back to the Apple,” “Discommotion,” todo el álbum Easin’ It) 

Decía Foster:  _Escribí ‘Shiny Stockings’ y tuvimos un ensayo en un lugar llamado Pep’s Bar en Filadelfia. Acabábamos de llegar a la ciudad. Todos estaban soñolientos, cansados, hambrientos y de mal humor. Nadie sentía ganas de ensayar. Ensayamos «Shiny Stockings» y sonaba como un montón de notas desordenadas, sólo ruido, y yo dije: ‘Wow, todo el trabajo que puse en esto, y suena tan horrible. Sé que Basie nunca lo tocará. «Y entonces sucedió algo muy extraño. Continuó tocando y todo cobró sentido. Finalmente, lo grabamos y, bueno, es la pieza más conocida que he contribuido al repertorio de Basie.

Y sigue:_Encarna todas las cosas que eran importantes para él. Se construye, empieza suave y termina con una explosión. Deja espacio para que la sección rítmica haga lo que sea que vaya a hacer. Tiene esa escritura de conjunto en la que la banda puede hundir sus dientes y realmente hacer que todo suceda, y un maravilloso solo de trompeta de Thad Jones. Una cosa más: swinguea.

«Shiny Stockings» tiene dos versiones de letras, tanto por Ella Fitzgerald como por Jon Hendricks. Fitzgerald grabó la melodía con sus letras en julio de 1963 en Ella and Basie: On the Sunny Side of the Street. (NOTA: Discazo que escucho mientras escribo/traduzco esto) Hendricks grabó sus letras en enero de 1963 en Recorded in Person at the Trident. Existen grabaciones anteriores. La base de datos ASCAP ACE lista a Foster como el escritor de la versión instrumental y Foster con Ella para la versión vocal. Sarah Vaughan grabó las letras de Fitzgerald en 1964 en Viva Vaughan.

Yo creo que es una canción romántica, si bien parece más referida al despecho que al amor. El piano de Basie empieza diciendo literalmente:_Ey, les voy a contar una historia. Ahí arranca el cuento, hablando de una relación superficial, que termina por razones superficiales. Y aunque la letra refiere que se resuelve de manera simple (y superficial también: un clavo saca otro), en la voz de Ella y la tensión de las notas siento que se percibe el verdadero dolor de la pérdida. Pero este dolor es seguido enseguida por la fuerza del levantarse y seguir, expresada en el tono alegre y potente con el que uno debe encarar un nuevo día. Suenan trompetas que gritan a esas medias que vendieron un posible amor, y se lo cobraron casi de inmediato. Les gritan todo el mal que hicieron a coro, y un solo de trompeta susurra que aún con lo malo seguimos viviendo. El piano de Basie sigue apareciendo  en la historia agregando lo que un narrador experto hace con una historia simple: la hace importante y única.

Para terminar me gustaría ir al objeto en sí de las medias, que formaban parte esencial del atuendo desde los años 20´s. No soy especialista en el tema, otro día podemos hablar de la forma de combinarlas en los hombres, pero les dejo este link interesante, para que se inspiren en vestir «Medias Brillantes». Con mejor suerte también.

Créditos a:  http://www.jazzstandards.com/compositions-4/shinystockings.htm http://www.npr.org/sections/ablogsupreme/2011/07/26/128245676/jazzman-frank-foster-finally-wins-copyright-of-his-most-famous-song

MIMO&Co Hablando de Lindy Hop

MIMO&Co Hablando de Lindy Hop

Desde MIMO&Co nos hacen un mimo, valga la redundancia, con una nota sobre nuestro arte.

Mimo & Co es una marca de ropa, calzado, accesorios y perfumes para chicos de 0 a 12 años. Comenzó en 1965 en la ciudad de Paraná, Entre Ríos. Comenzó con una producción casera de muñecos, y así evolucionó hasta que a mediados de los setenta diseñan su primer vestidito. La ropa de Mimo & Co es práctica, moderna, de calidad, de diseño… Pero sobre todo Mimo es un verdadero estilo de vida!

Aquí la nota en su blog: MIMO MUSIC

¡Gracias!

 

El aire es libre. O no tanto.

_¡El aire es libre!_  Todos recordamos esta expresión infantil que siendo verdad, está lejos de ser cierta.

         Los pasos aéreos, acrobacias o trucos, han formado parte del baile del Swing desde sus orígenes. Haciendo un poco de historia fue Frankie Manning el mayor ícono de este estilo, el primer bailarín en hacer un paso aéreo. Aquello sucedió durante una competencia y, según palabras de Frankie, él lo sentía como un paso más. Podemos sumarle la anécdota de cuándo lo estaba practicando: en su casa con su prima, con un colchón en el piso, y entró su madre. Encontró a Frankie con su prima encima patas para arriba, colchón mediante. Para la época, fue difícil de explicar seguramente. De ahí en más, se convirtió en algo frecuente en competencias (explícitas e implícitas) entre bailarines. Al igual que en muchas otras danzas, el comienzo de esta veta del baile fue intuitivo y arrojado, para luego volverse más técnico y controlado.

Back to back, el primer aerial

¿Por qué los pasos aéreos llaman tanto la atención?

 Además de la obvia cuestión estética y dinámica de ver esos movimientos «en el aire» hay otros factores. Uno es el riesgo.  La entrega de un cuerpo a desplazarse libremente, regido por un impulso y afectado por la gravedad, siempre es plausible de caer o estrellarse. En el espíritu humano ver a otro ser en esa situación genera una emoción, una cierta excitación al desear que salga indemne en un aterrizaje que parece no llegar nunca. Pero el riesgo esta ahí, como combustible de esta emoción. Y muy real.

La dimensión de un riesgo se mide multiplicando la posibilidad de que ocurra, por la consecuencia al ocurrir. De ahí podemos pensar que hay riesgo todo el tiempo. Con estas dos variables pensemos como se desenvuelve la práctica de los pasos aéreos. El colchón de Frankie trataba de reducir la consecuencia, porque al no tener experiencia en la ejecución, la probabilidad de ocurrencia era grande. Y así sucede cuando se practican estos pasos, porque estamos tratando de reducir esta multiplicación. Porque si el objetivo es ejecutarlo, luego sin protección ni ayuda, la posibilidad de que ocurra debe ser mínima.

      Jugando a esto del riesgo pensemos en las consecuencias de un truco fallido. Empiezo por la frustración y todas las consecuencias emocionales que tiene darse un golpe. En principio genera miedo, y este a su vez bloqueos y distorsiones. Con lo cual es sumamente difícil volver acercarse a ese movimiento sin sobrepasar estos, no menores, trámites internos. 

En el otro lado de las consecuencias voy a repetir una frase que uso en mis clases de trucos, a pesar de las miradas de desaprobación de mi compañera por mi tono fatalista: _Haciendo trucos te podés morir_. Suena a mucho y a exagerado, lo sé. Pero lo suficientemente claro como para que nadie lo desoiga. De ahí para abajo, están todas las lesiones posibles con consecuencias menos o más permanentes. Les digo algo más, cruzando la calle también te podés morir. (Pero adivinen qué?, se usan semáforos, miran a los costados, digamos, existe un código de vialidad para reducir la probabilidad de ocurrencia).

      Hablemos ahora de la posibilidad de fallo. Hay condiciones externas y del propio bailarín. Estas últimas tienen que ver con la práctica y el conocimiento. Es decir que el ejecutante posea todas las condiciones físicas y técnicas para realizarlo. Me arriesgo a decir que hace falta un poco más. Es decir no sólo para realizarlo correctamente, sino también para poder corregir  o mitigar algún fallo durante la ejecución. (Ahí estamos tratando de reducir la consecuencia)

Las condiciones externas son casi incontrolables, y deberían reducirse al máximo. Sudor, piso resbaladizo, ropa, etc. Reducidas y todo, estos agentes externos están siempre ahí, listos para aparecer si no se prevén.

       Pongo un tercer actor en escena, que es cualquier persona alrededor del bailarín que puede no estar interviniendo en la acción. Ese personaje puede ser lastimado. (Adivinen qué?, normalmente no esta pendiente de hacer nada para reducir la consecuencia o la posibilidad de accidente, como es el caso de cualquier espectador)

Los trucos me encantan. Es poco descriptible la sensación del final de un paso aéreo bien realizado, tomando prestado por una décima de segundo el control de la gravedad. Ese ratito donde los cuerpos vuelven al reposo después de violar el código de convivencia pies-tierra. Como digo, me encantan y entiendo porque a tanta gente le gusta hacerlos. Pero nunca me olvido del riesgo, que es de lo que estuvimos hablando. Hago pasos aéreos en pareja, y entiendo que en el momento cumbre, la integridad física de otra persona está en mis manos. Constantemente me pregunto si estoy suficientemente preparado para esa responsabilidad, y si me gané honradamente la confianza de mi compañera. ¿Cómo me respondo? Fácil. Aprendiendo siempre que pueda, de las personas correctas, la manera menos riesgosa de realizarlo. (Reduzco mi posibilidad de fallo ) Practicando de forma segura, del modo más crítico posible. Preparando mi cuerpo para ser responsable de no lastimarme, ni lastimar a otro. Y principalmente, esto es algo  en lo que es fácil caer y me lo tengo que recordar siempre, no siendo un imbécil que le pierde el respeto al riesgo por la falta de ocurrencias.

¿Riesgo? ¿Cuál riesgo?

       Considero que tengo otras responsabilidades, como docente y referente. Lo primero que se enseña es la seguridad, y lo segundo es la seguridad. Y esto no solo en las clases y seminarios. Si yo, con mi experiencia y conocimiento cometo, un acto irresponsable en público;  habilito a que quien me mira crea que está bien. Y ya sea puertas adentro o también en público, es posible que alguien menos experimentado intente hacer lo mismo, pues percibió que el riesgo no era tanto.
        Los espacios para hacer trucos, según mi visión son aquellos en donde los ejecutantes y el público saben que van a ocurrir (o es posible que ocurra). Si yo tomo a una pareja y la fuerzo a «volar» sin acuerdo mínimo, no la dejo decidir. Si hago un truco en medio de una pista social, quien esta junto a mi puede verse seriamente lastimado, sin haber optado por estar junto a 60 kg con pies y manos volando a 10 cm de su cabeza. Y así se suman los ejemplos.
        Hacer trucos está muy bien y forma parte del baile que amo. Los accidente ocurren y forma parte de la vida. ¡Vamos por un poco de vértigo! Pero, por favor, seamos dignos de la libertad que nos da el aire.

MIBG