Los pantalones de jogging casi mataron al Lindy Hop – Por Dax Hock

Un famoso Lindy Hopper me dijo una vez, «los pantalones de joging casi mataron al lindy hop».

Ustedes pueden estar pensando … ¿QUEEEÉ?

Sin embargo pensando en ello, cuando el baile del swing tuvo su origen, todo el mundo se vestía bien y trataba de lucir elegante. Era siempre una noche de fiesta, como mínimo. Entonces la expresión «Los pantalones de jogging casi mataron al Lindy Hop» puede sonar completamente ridículo, pero he estado pensando en ello recientemente.

Permítanme contarles mis comienzos. Recuerdo vívidamente el primer baile al que me invitaron. Yo había aprendido ya algunos movimientos en mi escuela secundaria en «El club de Swing» y ahora era el momento de ir a bailar. Sin embargo, hubo un gran problema. No pude ir porque no tenía nada de ropa vintage. Suena gracioso. Realmente no fui, hasta que la próxima semana me vi obligado a comprar unos pantalones de vestir, tiradores y zapatos. Ridículo… e impresionante a la vez, ahora que lo pienso. No específicamente por los tiradores, pero hubo un momento en el que realmente había que pensar qué ponerse. El atuendo importaba y la presión social combinada con la imagen del Swing en general, hizo que la gente se preocupara en cómo salía.. Entonces todo cambió.

Si ustedes ya han estado bailando durante un tiempo, es posible que recuerden años atrás cuando las personas usaban pantalones de jogging en los bailes sociales. ¡Lo recuerdo, porque yo solía usarlos! (NOTA DEL TRADUCTOR: El autor bailaba en EE.UU.)

Fue hasta hace no mucho la época en que los bailes sociales se empezaron a realizar en estudios de danza, porque los lugares «reales» estaban echando a los Lindy Hoppers por traer botellas de agua sin consumir. Me sorprende que no hayamos terminado sobre colchonetas de yoga y sesiones de elongación al final de la noche, hablando de cómo la única parte importante del baile, es lo que se siente.

¿Qué pasó?

¿Por qué muchas personas dejaron de vestirse bien? ¿Por qué yo dejé de vestirme bien? Obviamente muchos continuaron manteniendo la elegancia del Swing, pero eran los menos. ¿Qué generó la disminución de la moda swing? ¿Cómo sucedió todo esto? Realmente no lo sé, pero yo especulo que quizás tantos talleres, con 5 horas de clases al día, hicieron que la gente  empezara a vestirse con ropa deportiva. Muy bien, pero este tipo de mentalidad de «lo primero es el confort” comenzó a llegar a las noches sociales. Pronto la línea entre lo que era apropiado se volvió borrosa cuando se trataba de estilo. Personalmente, sé que también empecé a centrarme más sólo en el baile, y no de lo que el baile formaba parte. Creo que esto sucedió para muchas personas. Nos volvimos tan centrados en el Lindy Hop como sólo un baile, que olvidamos el cuadro más grande de Jazz. Su Cultura, Música, Moda e Historia.

Realmente creo que esto afectó mi baile, y probablemente el de un montón de otras personas. Con este enfoque más informal respeto a lo que vestíamos, llegó un enfoque más informal también a la forma en que bailábamos, y cómo lucíamos mientras bailábamos, y los tempos que se preferían bailar. La música con más groove pronto predominó, y el swing con strech murió, bailar charleston no era «cool», y por la música en vivo no valía la pena pagar 5 $ extra.

¿Es la moda parte de cómo comprender el baile?

Ojalá hubiese reaccionado antes respecto de la forma de vestirme. Todo comenzó a hacer clic cuando cuando me di cuenta de que Lindy Hop era parte de algo más grande … que había más en el baile, que sólo aprender a bailar bien.

El Lindy Hop, si se retiran las influencias que estaban presentes cuando fue desarrollado originalmente, es torpe y carente. Cuanto mejor es mi baile, más me gusta escuchar mejor música. Al escuchar mejor la música, mejor es mi baile. Como me muevo mejor y mi swing es más fuerte, más quiero vestir más vintage. Como empiezo a vestir más vintage empiezo a moverme mejor y a “swinguear” más fuerte. Es curioso cómo todo esto se une.

Mi Lindy Hop es mucho más completo ahora que:

1) Visto mejor.

2) Toco swing en mi guitarra.

3) Escucho mejor música.

4) Veo clips más viejos de los años 20, 30 y 40.

Por fin puedo ver cómo funciona todo en conjunto y se alimenta mutuamente. En los últimos años, me he vuelto mucho más interesado en todas las cosas involucradas; mirando más allá de la técnica del baile.

Así, en caso de que no hayas captado el mensaje; ser elegante es cool, ser Vintage es cool. Incluso creo que puede ser una parte fundamental para la mejor comprensión del baile.

Si mi armario hubiese progresado junto a mi baile en los últimos 10 años estaría perfecto, por desgracia no es así,y ahora estoy teniendo que ponerme al día. Me gustaría poder volver atrás en el tiempo y vestir bien, para que todas las fotos que andan por ahí no parezcan tan tontas.

¡Más y más personas están vistiéndose  bien!

Durante estos últimos años, veo más y más personas que traen estilo a su Lindy Hop. También estoy empezando a reconocer a las personas que han mantenido la influencia del estilo Vintage viva durante todos estos años, y lo han llevado a niveles respetables. No estoy diciendo que ustedes deben vestir vintage, pero si piensan que el lindy hop se ve mejor usando una remera y jeans, en lugar de alguna vestimenta mínimamente elegante … Les pido que piensen de nuevo. ¿Los Nicholas Brothers serían una leyenda si hubiesen vestido pantalones de jogging? ¿El documental Spirit Moves sería tan increíble si llevasen ropas cómodas de poliéster y ojotas Adidas? ¿Hellzapoppin en jeans y remera? ¿En serio…?

Hora y Lugar: Hay un tiempo y lugar para todo atuendo. Si ustedes pueden “rockear” vistiendo de esa manera, háganlo. Sólo tengan en cuenta que, no hay que dejar que la vagancia les gane; yendo a bailar una décima parte de lo bien que que podrían salir, con un poco más de esfuerzo.

Un guiño rápido a Peter Loggins, que es el ícono masculino de la moda en el baile de Swing. Ustedes nunca lo encontrarán en un traje barato. Pueden recorrer cada foto suya a través  del tiempo que ha estado bailando, y verán que siempre vistió así. Él me ha inspirado en gran medida a poner todo estos conceptos juntos. ¡Gracias Peter!

Dax Hock

NOTA DEL TRADUCTOR: este es un artículo escrito en 2011 por el bailarín profesional de Lindy Hop Dax Hock. Lo hemos traducido para dar inicio a una serie de posts referidos a la moda vintage, que forma parte de la cultura del Lindy Hop.

Para más información sobre Dax visiten www.daxandsarah.com o su escuela virtual www.rhythymjuice.com

El aire es libre. O no tanto.

_¡El aire es libre!_  Todos recordamos esta expresión infantil que siendo verdad, está lejos de ser cierta.

         Los pasos aéreos, acrobacias o trucos, han formado parte del baile del Swing desde sus orígenes. Haciendo un poco de historia fue Frankie Manning el mayor ícono de este estilo, el primer bailarín en hacer un paso aéreo. Aquello sucedió durante una competencia y, según palabras de Frankie, él lo sentía como un paso más. Podemos sumarle la anécdota de cuándo lo estaba practicando: en su casa con su prima, con un colchón en el piso, y entró su madre. Encontró a Frankie con su prima encima patas para arriba, colchón mediante. Para la época, fue difícil de explicar seguramente. De ahí en más, se convirtió en algo frecuente en competencias (explícitas e implícitas) entre bailarines. Al igual que en muchas otras danzas, el comienzo de esta veta del baile fue intuitivo y arrojado, para luego volverse más técnico y controlado.

Back to back, el primer aerial

¿Por qué los pasos aéreos llaman tanto la atención?

 Además de la obvia cuestión estética y dinámica de ver esos movimientos «en el aire» hay otros factores. Uno es el riesgo.  La entrega de un cuerpo a desplazarse libremente, regido por un impulso y afectado por la gravedad, siempre es plausible de caer o estrellarse. En el espíritu humano ver a otro ser en esa situación genera una emoción, una cierta excitación al desear que salga indemne en un aterrizaje que parece no llegar nunca. Pero el riesgo esta ahí, como combustible de esta emoción. Y muy real.

La dimensión de un riesgo se mide multiplicando la posibilidad de que ocurra, por la consecuencia al ocurrir. De ahí podemos pensar que hay riesgo todo el tiempo. Con estas dos variables pensemos como se desenvuelve la práctica de los pasos aéreos. El colchón de Frankie trataba de reducir la consecuencia, porque al no tener experiencia en la ejecución, la probabilidad de ocurrencia era grande. Y así sucede cuando se practican estos pasos, porque estamos tratando de reducir esta multiplicación. Porque si el objetivo es ejecutarlo, luego sin protección ni ayuda, la posibilidad de que ocurra debe ser mínima.

      Jugando a esto del riesgo pensemos en las consecuencias de un truco fallido. Empiezo por la frustración y todas las consecuencias emocionales que tiene darse un golpe. En principio genera miedo, y este a su vez bloqueos y distorsiones. Con lo cual es sumamente difícil volver acercarse a ese movimiento sin sobrepasar estos, no menores, trámites internos. 

En el otro lado de las consecuencias voy a repetir una frase que uso en mis clases de trucos, a pesar de las miradas de desaprobación de mi compañera por mi tono fatalista: _Haciendo trucos te podés morir_. Suena a mucho y a exagerado, lo sé. Pero lo suficientemente claro como para que nadie lo desoiga. De ahí para abajo, están todas las lesiones posibles con consecuencias menos o más permanentes. Les digo algo más, cruzando la calle también te podés morir. (Pero adivinen qué?, se usan semáforos, miran a los costados, digamos, existe un código de vialidad para reducir la probabilidad de ocurrencia).

      Hablemos ahora de la posibilidad de fallo. Hay condiciones externas y del propio bailarín. Estas últimas tienen que ver con la práctica y el conocimiento. Es decir que el ejecutante posea todas las condiciones físicas y técnicas para realizarlo. Me arriesgo a decir que hace falta un poco más. Es decir no sólo para realizarlo correctamente, sino también para poder corregir  o mitigar algún fallo durante la ejecución. (Ahí estamos tratando de reducir la consecuencia)

Las condiciones externas son casi incontrolables, y deberían reducirse al máximo. Sudor, piso resbaladizo, ropa, etc. Reducidas y todo, estos agentes externos están siempre ahí, listos para aparecer si no se prevén.

       Pongo un tercer actor en escena, que es cualquier persona alrededor del bailarín que puede no estar interviniendo en la acción. Ese personaje puede ser lastimado. (Adivinen qué?, normalmente no esta pendiente de hacer nada para reducir la consecuencia o la posibilidad de accidente, como es el caso de cualquier espectador)

Los trucos me encantan. Es poco descriptible la sensación del final de un paso aéreo bien realizado, tomando prestado por una décima de segundo el control de la gravedad. Ese ratito donde los cuerpos vuelven al reposo después de violar el código de convivencia pies-tierra. Como digo, me encantan y entiendo porque a tanta gente le gusta hacerlos. Pero nunca me olvido del riesgo, que es de lo que estuvimos hablando. Hago pasos aéreos en pareja, y entiendo que en el momento cumbre, la integridad física de otra persona está en mis manos. Constantemente me pregunto si estoy suficientemente preparado para esa responsabilidad, y si me gané honradamente la confianza de mi compañera. ¿Cómo me respondo? Fácil. Aprendiendo siempre que pueda, de las personas correctas, la manera menos riesgosa de realizarlo. (Reduzco mi posibilidad de fallo ) Practicando de forma segura, del modo más crítico posible. Preparando mi cuerpo para ser responsable de no lastimarme, ni lastimar a otro. Y principalmente, esto es algo  en lo que es fácil caer y me lo tengo que recordar siempre, no siendo un imbécil que le pierde el respeto al riesgo por la falta de ocurrencias.

¿Riesgo? ¿Cuál riesgo?

       Considero que tengo otras responsabilidades, como docente y referente. Lo primero que se enseña es la seguridad, y lo segundo es la seguridad. Y esto no solo en las clases y seminarios. Si yo, con mi experiencia y conocimiento cometo, un acto irresponsable en público;  habilito a que quien me mira crea que está bien. Y ya sea puertas adentro o también en público, es posible que alguien menos experimentado intente hacer lo mismo, pues percibió que el riesgo no era tanto.
        Los espacios para hacer trucos, según mi visión son aquellos en donde los ejecutantes y el público saben que van a ocurrir (o es posible que ocurra). Si yo tomo a una pareja y la fuerzo a «volar» sin acuerdo mínimo, no la dejo decidir. Si hago un truco en medio de una pista social, quien esta junto a mi puede verse seriamente lastimado, sin haber optado por estar junto a 60 kg con pies y manos volando a 10 cm de su cabeza. Y así se suman los ejemplos.
        Hacer trucos está muy bien y forma parte del baile que amo. Los accidente ocurren y forma parte de la vida. ¡Vamos por un poco de vértigo! Pero, por favor, seamos dignos de la libertad que nos da el aire.

MIBG